La afirmación de Jesús de que su venida sería como un relámpago visto de este a oeste se ha interpretado, durante generaciones, a través de una imaginación más centrada en el espectáculo que en la esencia, más en el miedo que en la verdad. La imagen dominante —la de un rayo vertical que cae del cielo, arrasando el mundo en un instante— puede parecer majestuosa, pero reintroduce sutilmente una...