El hecho de que hayamos sido creados para adorar a Dios no significa una tarea eterna. Significa que los seres humanos fuimos creados para una realidad de felicidad tan perfecta que la alabanza se convierte en su lenguaje natural.
Creo que la obediencia a la voluntad del Padre es la vida misma. Que el sacrificio de uno mismo no es el camino hacia la muerte, sino la puerta hacia la existencia eterna.
Creo que la muerte es vista por testigos, pero es anulada por la misericordia superior del Padre. Lo que parece una derrota se transforma en gloria.