El encuentro entre Jesús y la mujer cananea se aborda, en repetidas ocasiones, a partir de una pregunta errónea: ¿por qué Jesús no estaba dispuesto a ayudarla?
Dicha pregunta da por sentado precisamente aquello que debería examinarse. El hecho de que una petición no derive en una sanación inmediata no implica que Jesús careciera de disposición para ayudar. Los Evangelios señalan otro obstáculo: la falta de fe en quienes se acercan a él.
En Nazaret, relata Marcos: