La historia del hombre rico y Lázaro suele interpretarse como una representación del juicio final. Sin embargo, la historia en sí no describe el juicio final en absoluto. No hay resurrección de los muertos, ni reunión ante el Juez, ni examen de los actos, ni veredicto final. Ambos hombres están muertos, pero el juicio final aún no se ha producido. Se encuentran en un estado intermedio.