- Verbo causativo:
Jesús dice «la lleva a cometer adulterio».
El que la divorcia es la causa, no la mujer. - Sin libre elección:
En el mundo de Jesús, una mujer divorciada tenía que volver a casarse para sobrevivir.
Se ve obligada; por lo tanto, no es culpable. - Proteger a los vulnerables:
Jesús siempre defiende a los oprimidos y se enfrenta a los poderosos.
Culpar a la mujer contradice todo su ministerio. - Principio del tropiezo:
Hacer que otros pequen es peor que el pecado personal.
Quienes inician el divorcio provocan el adulterio. - Coherencia lógica:
La opinión mayoritaria hace que Jesús castigue la compasión (al nuevo marido)
y recompense al que se divorcia si permanece soltero.
Imposible. Jesús no es absurdo. - Hipérbole profética:
La dura formulación de Jesús ataca la hipocresía,
no a la mujer desesperada que intenta sobrevivir. - El arrepentimiento requiere humildad:
Quien se divorcia debe compartir el estigma que impuso;
así es como se rompe el corazón endurecido. - Resonancia paralela:
Incluso la norma coránica del triple divorcio humilla al que se divorcia,
confirmando quién soporta la carga moral.